jueves, 16 de agosto de 2012

A fondo: Botas de expedición

Conocemos la oferta actual que existe en el mercado. Adidas, Five Ten, Bestard y… todo hay que decirlo, la marca blanca de Decathlon son las botas más difundidas para la práctica del barranquismo. Se ha hablado largo y tendido sobre sus virtudes y defectos, por lo que no voy a profundizar en ellos.

Sin embargo, si que quisiera centrarme en una faceta del barranquismo que por sus características, pueden exigirnos algo más. Es el caso de las exploraciones barranquistas donde ya adelanto que la marca Bestard con su modelo Canyon Guide ha demostrado que tiene una bota ideal para este tipo de actividades...  ¿alguien pensaba que no me iba a mojar?

Diferencia entre el barranquismo deportivo y el de exploración

Bueno, más o menos las diferencias saltan a la vista y no hay que ser un lince para comenzar a enumerarlas. Sin embargo, voy a centrarme en aquellas que afectan directamente a las prestaciones del calzado, que es el tema que nos ocupa.

Que duda cabe que cuando se inicia una exploración, el calzado debe permitirnos caminar por todo tipo de terreno (pastos, lapiaces, rocas…) y en todo tipo de condiciones (seco, mojado, barro…). Esta obviedad ya va a exigirnos tres prestaciones importantes: confort, estabilidad y resistencia.

Comfort

Entendemos por confort a la capacidad del calzado de ser cómodo en cualquier tipo de condición. Y las condiciones de una exploración pueden ser muy variables. Por un lado, en las aproximaciones agradeceremos poder sustituir el escarpin por un calcetin, ya que facilitará la transpiración y evitaremos la sudoración excesiva del pie, a la vez que aliviaremos el estrés térmico. Muchas jornadas de exploración pueden superar las 10 horas, por lo que no es una cuestión menor. Por otro lado, agradeceremos llegar a los últimos día de expedición con los pies libres de rozaduras y llagas.

Estabilidad

Las diferentes características del terreno que vamos a encontrar nos hacen decantarnos por un calzado tipo bota, con una buena sujección del tobillo y un sistema de ajuste de cordones que empiece desde la parte baja del empeine. Esto permitirá avanzar por cualquier tipo de terreno con una gran firmeza, evitando no sólo lesiones de tobillo, sino también la fatiga de otras articulaciones, como rodillas o caderas. En las pendientes descendentes, un buen ajuste permitirá mantener el pie en su lugar, evitando que deslice hacia el frontal y aprisione las puntas de los dedos. Todos conocemos lo incómodo y doloroso que puede ser este efecto en pendientes largas y pronunciadas. Además, en pendientes de gravas o terreno poco cohesionado, una bota con buena estabilidad nos permitirá progresar mediante canteo lateral. Por último, un buen acolchado interno, así como una suela capaz de amortiguar la pisada,  retrasará la fatiga general y castigará menos el tren inferior durante las bajadas.

Resistencia

Que duda cabe que cuando uno progresa por terreno accidentado y que muchas veces puede ser tan agresivo como un lapiaz, la selva o un campo de gravas, el calzado debe ofrecer una gran resistencia al desgaste. Este tema no es menor. Cuando vamos de expedición, tratamos de reducir al máximo el peso de nuestros equipajes. Disfrutar de un calzado que ofrezca garantías en las condiciones más extremas, no sólo nos ahorrará llevar unas pesadas botas de aproximación adicionales, sino que además, nos permitirá finalizar la expedición sin incidencias y sin merma de las prestaciones iniciales del calzado.

Sobre las prestaciones dentro del barranco

Alguien estará pensando que nos estamos olvidando de algo y es que después de todo ¡vamos a barranquear!
Así es. Hemos estado hablando continuamente de las aproximaciones, pero el barranquismo exige a nuestro calzado las mayores prestaciones que podamos imaginar. El agua es el disolvente universal y afecta sobremanera a los elementos textiles (sólo hay que ver cómo estropea nuestras cuerdas). Las costuras, las telas, los encolados, etc… van a tener que estudiarse a fondo para que el calzado soporte las condiciones extremas a las que las vamos a someter. Pero además, ¡queremos que agarren en mojado! No podemos ser más exigentes… y además, debemos serlo. La mayoría de los accidentes en barranquismo derivan de incidentes menores por tropiezos o resbalones. Además, muchas maniobras de flanqueos, saltos o destrepes dependen de la capacidad de agarre de nuestras botas. En definitiva, son un elemento fundamental que va a condicionar la seguridad de nuestra progresión.

La realidad de las necesidades

Durante una exploración, lo cierto es que vamos a pasar mucho más tiempo caminando por zonas periféricas y comprobando accesos y escapes que dentro del barranco. Haciendo unas estimaciones rápidas, podemos afirmar que entre el 70% y el 80% del tiempo lo vamos a dedicar a tareas de exploración y el restante, a tareas de descenso. Si lo comparamos por kms recorridos, el ratio puede alcanzar un 90-10.

El mercado: Quechua, Five Ten, Adidas, Bestard

Quechua

No hay más remedio que hablar de la gama más económica de las botas de montaña de esta marca y que está ampliamente difundida principalmente entre el barranquismo debutante.
Bota travesía Forclaz
Como bota de montaña, diríamos que cumple los requisitos mínimos (está pensada para eso). Buena sujección del pie, resistencia, confort… en su mínima expresión, por supuesto. Pero tienen un gran inconveniente: hay pocas botas que se adapten tan mal a un barranco. El motivo principal es la suela. Normalmente, ocurre como en los neumáticos: si queremos que agarren bien en seco y duren muchos kilómetros, lo suyo es que sea bastante dura. Pero ya sabemos que pasa cuando caen cuatro gotas… Estas botas consiguen tener un agarre muy aceptable en terreno seco. Pero en mojado son auténticas pastillas de jabón. La suela es dura y apenas drena el agua. No se adapta a las irregularidades superficiales por su baja plasticidad, por lo que cuando hay una lámina de agua, su sistema de agarre por adherencia desaparece. Incluso por terreno húmedo dificultan enormemente la progresión (por ejemplo, cuando pisamos un charco y después tenemos que ascender por una pared inclinada). Y cuando además nos estamos moviendo por terreno desconocido… directamente hay que descartarlas.

Five Ten

Mi experiencia personal me dice que jamás hay que ir de expedición con un solo par de Five Ten. La escasa fiabilidad que ha demostrado este calzado con el paso de los años invita a no jugarsela en un lugar remoto y sin un Decathlon cerano con un solo par de botas. Es más, en el año 2005, un servidor sufrió en sus propias carnes en una expedición a Madeira las consecuencias de lo que digo. En el último descenso (menos mal que era el último…), el 2 Chatons, la suela del pie izquierdo se desprendió completamente, lo que me obligó a terminar el descenso casi a la pata coja. Por fortuna, el barranco era bastante seco y no exigía grandes prestaciones al calzado.
Bota Five Ten Canyoner S.A.R. Reforzada (¿?)

El principal problema que tiene esta marca es su escasa fiabilidad, pero no es el único. Además, se trata de una bota pensada única y exclusivamente para el interior del barranco, con escarpines. Las consecuencias de combinar este calzado con unos calcetines en las aproximaciones son muy desagradables: más tarde que temprano salen llagas en la parte alta del talón, una herida que no se nos curará hasta que termine la expedición.

Pero tampoco podemos olvidarnos del desgaste prematuro que sufren estas botas cuando se utilizan en seco. No sólo por el riesgo de rotura, sino también porque la suela (que tiene un agarre excepcional en mojado) va desgastándose de forma acelerada durante las aproximaciones.

Además, su sistema de ajuste (dos correas) deja mucho que desear, especialmente en las pendientes descendentes donde el pie choca contra la punta del calzado, algo que termina siendo sumamente desagradable.

Por el contrario, dentro de un descenso son unas pura raza, las Michael Phelps de los cañones o las Usain Bolt de las pistas. Pero en este tipo de expediciones no vamos precisamente a batir una marca ¿verdad?

Adidas

Adidas Outdoor Canyoning Boot

No puedo hablar sobre este modelo ya que no lo he probado personalmente y, salvo que me caiga un par gratuito directamente al bolsillo o me toque la lotería, no lo haré (c’est la vie). Simplemente comentar que ha sido testada y desarrollada dentro del entorno del barranquismo suizo. No drenan el agua para conseguir mayor calidez en el pie… así que no me la imagino muy cómoda tras cinco horas de aproximación durante una expedición tropical.

Bestard

Esta bota la he podido probar en diferentes expediciones barranquistas en Suiza, Perú, Pirineo, etc…  así como en diferentes expediciones espeleológicas. Se resume en que es una bota de montaña, pero con materiales textiles y con una suela que se adapta perfectamente al barranco.
Bestard Canyon Guide. Descansando tras una larga jornada de exploración en Perú.

Bestard ha desarrollado una bota de cañones a partir de un patrón basado en la montaña, su especialidad. Frente a sus directos competidores (Five Ten, Adidas, Quechua…) es el único fabricante que sabe de que habla cuando hablamos de montaña y condiciones extremas. Así pues, el resultado final es una bota de montaña, con un acolchado algo inferior al de sus modelos montañeros (Hidro-Mesh), pero aceptable. Se puede utilizar perfectamente con un calcetín gordo o con dos finos. El material textil exterior (H2O Microtech y Cordura / Rubber Pro) está diseñado para drenar el agua, lo que facilita a su vez la transpiración del pie (aunque puede que en origen fuera al revés, que su capacidad de transpiración sea la que permita drenar correctamente el agua). No obstante, en charcos y lodazales, el agua penetrará sin remedio.

Una lengüeta generosa facilita el ajuste y el confort articular durante la progresión. Su sistema tradicional de cordones permite una firme sujeción del pie y del tobillo. La caña además es lo suficientemente alta como para proteger esta articulación de gestos incontrolados, algo muy importante en exploración, ya que solemos progresar con cargas a la espalda que rozan los 25-30 kg, que aumentan el riesgo de torcedura y los desequilibrios. La consistente carcasa nos protegerá además de las irregularidades del terreno, dentro y fuera del cañón.
Las botas demostraron sus virtudes en todo tipo de terreno, aunque el barro no es su punto fuerte.
El conjunto de suela y espuma amortiguadora (Vibram Best Idrogrip + Eva) permite absorver gran parte de las irregularidades del terreno, además de aliviar las articulaciones del tren inferior durante las bajadas. En terreno mojado, las prestaciones de la suela vibram son más que aceptables, con un buen agarre aunque a cierta distancia de las pura raza de Five Ten. Sin embargo, hay un equilibrio entre desgaste y agarre que permite hacer un uso de la bota en todo tipo de terreno sin tener que lamentar un desgaste prematuro. Podremos disfrutar de las aproximaciones sin ningún tipo de remordimiento.
También sobre agresivos lapiaces han demostrado una gran fortaleza.

Además, la polaina que ofrece Bestard, diseñada en origen para evitar la entrada de arenilla durante el descenso, sirve a su vez para evitar la entrada de maleza y vegetación espinosa por el cuello de la bota, algo que en expediciones tropicales es muy apreciado.
En actividades espeleológicas son una de las pocas opciones que aguantan el tipo.
La última gran ventaja de Bestard no está en su diseño, sino en la localización de su fábrica: se trata de un producto español, algo que en los tiempos que corren deberíamos valorar enormemente.

Pero no todo va a ser bueno. 

Bestard,  a pesar de ofrecer en estos momentos la mejor bota de expediciones barranquistas-espeleólogicas, a gran distacia de sus competidores, todavía tiene elementos que mejorar.

Por un lado, el sistema de válvulas, que facilita el drenaje del agua acumulada en la plantilla, suele saltar con demasiada facilidad. No es extraño que una de las cuatro válvulas termine por desaparecer, permitiendo de esta manera la entrada de gravilla al interior. Aunque no es un problema mayor ni ocurre en todas las unidades, cuando uno apuesta por un calzado a prueba de bombas, puede sentir cierta decepción con estos detalles.

Por otro lado, el sistema de cordones, que entiendo que es todo un acierto, pero que tiene un punto débil a largo plazo por un problema de oxidación en el que ya están trabajando. Las anillas inferiores terminan por perder el lacado y pueden presentar síntomas de oxidación generando un mayor desgaste del cordón en esa zona que puede terminar por romper. No hay que alarmarse: si esto ocurre, sólo hay que atar el cordón por la zona rota y ya en casa, sustituirlo por uno de los respuestos que el fabricante ya incorpora en sus unidades.

En cuanto a la suela, presenta muy buen agarre en seco y en mojado, pero en barros y lodos pierde la batalla. El dibujo de la suela y el tamaño de los tacos es reducido, lo que hace que se colapse en cuanto pisamos una lamina de barro, perdiendo gran capacidad adherente. Este problema cobra especial importancia en las actividades espeleológicas, donde la bota ha demostrado tener unas aptitudes excepcionales y ha sido uno de los escenarios de prueba durante la fase de diseño. Al final todo se traduce en una progresión más inestable sólo hasta que termina el barro, ya que al no acumular tampoco gran cantidad del mismo (no hay riesgo de formación de zuecos ni espesas suelas) se libera en seguida una vez recuperamos el camino seco.
Los restos de arenilla apenas afectan a los encolados y costuras. Por contra los cordones suelen terminar rompiendo por las hebillas inferiores, debido a un problema de oxidación.

Y hasta aquí llega el análisis de las botas de expedición, un mercado reducido en principio para lo que es el barranquismo, pero que también abre un abanico de posibilidades para los espeleólogos que se encuentran explorando en los lugares más remotos del planeta.
La configuración de bota de montaña dota a la Canyon Guide de gran polivalencia en todo tipo de terreno, incluso cuando el hielo forma parte del recorrido.
Pero ninguna bota es indestructible. Canyon Guide con aproximadamente un año de duración. La polivalencia del calzado aumenta la intensividad del uso en un mayor abanico de disciplinas. Este es el resultado de un uso intensivo en el que cabe destacar una expedición a la cordillera del Himalaya para abrir cañones y las campañas de exploración espeleológica en el pirineo. La suela también presentaba un desgaste considerable, con lo que se confirma un desgaste uniforme del conjunto. Por cierto, la bota es de mujer...

En el próximo “A fondo”: Las posibilidades del Lavacore.

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