martes, 2 de octubre de 2012

Nota

A raíz del artículo de opinión "Reequipar no es un deporte" he recibido alguna opinión al respecto que me ha hecho reflexionar. En ningún caso mi intención es criticar a un equipo o a unas personas, sino a una actitud y a un hecho. Algo que por otro lado, no tardará en ser condenado desde el otro lado de nuestras fronteras. Consideré necesario que debíamos ser nosotros, los españoles, los primeros en hacer una severa autocrítica sobre lo sucedido.

No es mi intención cargar sobre las espaldas de los protagonistas, la obligación de enmendar la situación a toda costa. Gavarnie es un lugar con unas condiciones muy severas y la precipitación a la hora de actuar puede pasar factura.

Pese a que los hechos sucedidos tienen su repercusión, no deja de tenerla dentro de nuestro ámbito, que es reducido y limitado. Aunque nosotros lo vivamos con mucha intensidad y sea nuestro mundo, las cuerdas son sólo cuerdas aunque cuelguen de una pared. Un efecto estético desagradable, pero que no va a matar a nadie. El mundo seguirá funcionando incluso con las cuerdas colgando de la cascada.

No se si me equivoqué al dar mi opinión. Seguramente, si ello deriva en una actuación arriesgada y precipitada, con quien sabe qué consecuencias... simplemente no me lo perdonaría.

Por eso, quiero desde aquí transmitir tranquilidad y sosiego. Mi opinión es sólo eso, una opinión. Los hechos, pueden ser graves dentro de nuestra actividad, pero no es más que un gesto inofensivo dentro de la magnitud de circunstancias que nos envuelven cada día. Si he de pedir perdón por lo escrito, lo pediré. Pero que nadie se juegue la vida por un  puñado de líneas.

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