lunes, 27 de agosto de 2012

El desafío de Gavarnie. Parte I


Ya hace cuatro años que embriagados por el ambiente alpino que este circo confina entre sus muros, decidimos desafiar a esta gran cascada. Desde entonces, las aguas del gran circo de Gavarnie no han dejado de alumbrar desdichas con cierta regularidad. Con este artículo trataremos de hacer un resumen de lo que ha sido la historia de la Gran Cascada en su faceta barranquista, desde su primer descenso en 1990 hasta nuestros días. A través de la crónica que nos ofrecieron los protagonistas de las diferentes repeticiones, intentaremos acercarnos a un descenso que con el paso del tiempo, no ha dejado de mostrar su lado más desafiante.

1990: Primer descenso documentado
El primer descenso documentado nos llega del año 1990. Con una vertical absoluta de 281 metros, y un desnivel total de 422, este colosal salto de agua fue descendido por primera vez por S. Boyer y A. Vergez aunque con un despliegue de medios al alcance de muy pocos. El proyecto tenía como objetivo promocionar los Pirineos y más concretamente, el trabajo de los guías y profesionales de Gavarnie. Se optó por su margen derecho, que es el que ofrece mayor verticalidad, consiguiendo de esta manera un rápel aéreo de 250 metros. En el evento participó el CRS, Gendarmes del Pelotón de Montaña, espeleólogos, guías de montaña militares, guías de montaña franceses y una representación española conformada por dos guías de la escuela de Morillo de Tou que también descendieron la Cascada. Se utilizaron cuerdas de 500 metros de longitud y 10mm. Unos 3.000 metros se emplearon para asegurar el acceso a la cabecera por el primer piso. Los helicópteros también colaboraron en el porteo de periodistas y material durante el evento y queda más que evidenciado que el propósito no era realizar precisamente un descenso deportivo y autónomo, sino simplemente ejecutar un evento mediático.

1990-2006

No hay descensos documentados, o por lo menos, no están al alcance de mi mano. Pero es de justicia hacer saber que los gendarmes del valle han estado descendiendo la cascada con cierta regularidad por su vía aérea. Uno de ellos, de nombre Allain si no recuerdo mal, afirma haberla descendido hasta en 10 ocasiones. Sólo ha trascendido que empleaban cuerdas de longitud especial (300 mts) y que aproximaban por el primer piso transportándola entre dos personas, ensacada en dos petates. Queda lejos de mis posibilidades saber cómo y con que estilo bajaban y recuperaban el material y elucubrar sobre los detalles sería tendencioso. Pero es de justicia dejar constancia de esta información.

2007

Fue nuestra primera tentativa. Dos personas y 400 metros de cuerda. Los detalles son conocidos: dos porteos desde Coll de Tentes hasta un vivac intermedio y otros dos desde el vivac hasta la cabecera de la Cascada. Cuando ya teníamos todo dispuesto para bajar, las tormentas arrasaron con nuestro material, acabando con nuestras aspiraciones.

Abatido, decido sentarme sobre las cálidas rocas calizas. Pienso en las tres clavijas que nos quedan, en el equipo de instalar de Jero… en si queda alguna esperanza. Pero la respuesta es obvia. Jero sigue buscando nuestro material, con la esperanza de que todo esto sólo sea un mal sueño. Va bajando poco a poco, mirando cada roca, excavando entre las piedras, buscando entre las espumas del cauce… pero no queda nada. Sumergido en la cruda realidad, baja hasta la cornisa de la Gran Cascada, donde se queda encaramado mirando al vacío, sintiendo como se escapa un sueño … “

2008

Fue el año que abrimos nuestra línea. Mantuvimos el mismo plan que un año atrás y apostamos por un equipo reducido pero flexible. Esta vez se sumó a nosotros un tercer componente para colaborar en los trabajos logísticos y de seguridad. La sistemática fue idéntica, pero para evitar eventualidad meteorológicas, la articulamos en sólo dos días. El primero aproximamos hasta un vivac intermedio todo el material. El segundo, accedimos a la cabecera y descendimos.

Cabe destacar que un planteamiento como este obliga a renunciar a muchas cosas. Entre ellas al confort de un neopreno, a la rapidez de un taladro o a la distribución de la carga entre un equipo más numeroso. Ni si quiera eran cuerdas ligeras, sino de 10,5 mm, pero ello nos permitía en un momento dado, escapar de la cascada sin que los roces comprometieran nuestra seguridad. En definitiva, nos centramos exclusivamente en los aspectos operativos, dejando en un segundo plano las pusilanimidades.

A las 12 de la mañana estábamos en la cabecera. No íbamos con mochilas barranquistas, sino de montaña, de 80 litros, mucho más ergonómicas y funcionales especialmente en un terreno tan inestable como las palas de acceso, con alternancia de gravas y placas de nieve. Tampoco contemplamos en ningún momento llevar calzado que no fuese de montaña, puesto que se trataba de una actividad puramente alpina, donde primaba una buena sujección del tobillo y la versatilidad en terreno mixto, con y sin crampón. Fuimos adaptando las tiradas a nuestro horario y a las circunstancias. La ubicación de los anclajes respondió en su día, no sólo a un criterio de ubicación, sino a un conjunto de circunstancias. Con un taladro, cuerdas finas y más tiempo, la instalación hubiera sido diferente, sin ninguna duda. Pero con buril, cuerdas de 10,5mm y 40 kg a nuestras espaldas, esa instalación demostró ser más que suficiente. 

“Desayunamos a la luz de las frontales ya que todavía es de noche. Nos hemos refugiado en el mismo vivac que el año pasado, con su eterno gélido viento.  (…)
Poco a poco vamos superando las palas en tiradas de casi 200 metros. Recoger de nuevo las cuerdas en la mochila nos hacer perder bastante tiempo, pero se compensa con la seguridad que nos proporciona. (…)
Sin perder cota, bordeamos una pequeña faja que al comenzar a descender, nos deposita en las clavijas que por fortuna, permanecen intactas tras un año de espera. (…)
 Al llegar a la cornisa me quedo unos instantes mirando el agua, viendo como se precipita en silencio por aquel fantástico abismo. Un poco más allá, aparece el fondo del valle… lejos como nunca, pero a la vez, cerca… tan cerca.
(…) Tras localizar una roca de confianza, comienzo a burilar sobre la roca caliza.
(…) por fortuna no parece tan extraplomado como podíamos esperar, por lo que fraccionar no será complicado. Tras bajar unos 50 metros me encuentro con que la cuerda roza excesivamente sobre unos estratos laminados. (…) A mi izquierda y un poco más abajo, hacia la cascada, veo que aparece de nuevo la consistente roca caliza en una cómoda repisa, así que inicio una travesía en su búsqueda. (…)

Jero termina de montar la reunión anterior y se reune conmigo en la repisa (…) él seguirá bajando para instalar la próxima reunión. Le comento que baje todo lo que pueda mientras la recuperación sea limpia porque el tiempo se nos echa encima.
(…)Al llegar a su altura, observo que está completamente empapado. (…)el agua de la cascada se ha desviado hacia la reunión, mojándole por completo.
Podemos observar que hay visión directa (desde la repisa) hasta varios puntos donde se puede recuperar, así que bajaremos de una sola tirada. Esta vez me toca a mi bajar primero.
(…) Al alcanzar un diedro, la cascada me comienza a golpear con ganas. Pese a que el agua llega muy diseminada, el aire la empuja con tanta violencia que me desequilibra en un par de ocasiones. (…)El agua inunda cada rincón de mi espacio de visión, y el viento me ha sumido en un frío terrible.
(…)Abajo reina el caos. (…) Los vientos movidos por la cascada al caer, desplazan el aire a una velocidad increíble.(…)Tras descansar unos instantes, me pongo en la búsqueda de un lugar donde equipar una reunión.
Jero se encuentra ya cerca. Al llegar a mi altura, me balbucea algo que no logro entender. Tiene la cara tan helada que no puede articular palabra. (…)comenzamos mano a mano las tareas de recuperación. 

(…)El frío es terrible y en la base es casi imposible encontrar un lugar protegido del agua y el viento. Jero baja unos metros y protegido tras una gran roca continua meritoriamente con las labores de recuperación, sacando fuerzas de flaqueza. Yo trato de desenredar las dos bobinas. Tras una hora interminable, conseguimos recuperar toda la cuerda. Los dos estamos exhaustos y al borde de la hipotermia. 


Ya pasan de las 9 de la noche. Al llegar a la reunión, coloco mi cuerda y comienzo a bajar. Le digo a Jero que este rápel lo hacemos de una sola tirada.
(abajo)no nos invade la sensación de triunfo que imaginábamos. Todavía nos domina la necesidad de refugio y de sentirnos a salvo. “

Comienzan las repeticiones

La primera de ellas se realizó a escasas semanas de aquel descenso. La pernocta en la gran repisa, junto con la tormenta y el paseo en helicóptero amenizaron un primer intento de repetición lleno de suspense y también, de fustración.

“Empezamos sin problemas. Después de un pequeño rappel de unos 10 metros ya encontrábamos (…) la reunión del 80, donde también pudimos divisar la reunión del siguiente rapel, el de 120. Así superamos los dos primeros rapeles (…) al final del 120 el viento desviaba a intervalos regulares el agua de la cascada, cosa que hacía imposible rapelar momentáneamente ya que la fuerza del agua caída desde 200 metros sobre la cabeza y teniendo en cuenta que estaba acabada de salir del glaciar, hacían imposible hacer otra cosa que quedarse quieto y escondernos lo mejor posible en pequeños abrigos que ofrece la pared durante los rapeles. Por eso nos fue imposible encontrar la cabecera del 150

(…) decidí remontar unos 15 metros más arriba para clavar un par de espits en  una pequeña repisa  y montar otra cuerda para ver si estaba más abajo la reunión. Mientras tanto caían piedras de considerable tamaño constantemente y cuando estábamos recogiendo la cuerda, una me impactó en el hombro (…). En la reunión nueva volvimos a montar el 120 que ya habíamos recuperado de arriba y la intención era buscar la cabecera del 150 (…) una ráfaga de viento y agua me hizo imposible verla, (…)  Yo continué bajando hasta que me di cuenta que la reunión ya no podía estar más abajo y decidí clavar un spit que junto con un clavo nos servirían para montar el último rappel hasta la gran repisa.
(…) nos resultó imposible recuperar las cuerdas de la reunión de la repisa de las piedras, ya que (…) el nudo se enganchó en alguna grieta. Entonces pudimos llegar hasta la gran repisa, a 130 metros de altura metiendo la cuerda de 150 a la segunda nueva reunión en simple. Ante el agotamiento y los principios de hipotermia que teníamos, decidimos que no era seguro remontar y que lo mejor era esperar al día siguiente y así poder recuperar las fuerzas y las cuerdas.”


La cosa empeoró durante la noche, cuando una violenta tormenta asoló el valle, descargando granizo y lluvia en abundancia. Finalmente fueron rescatados en helicóptero por la gendarmería de montaña del valle al despuntar el amanecer.

Segundo intento

Tras aquel intento fustrado, el mismo equipo regresó poco tiempo después para terminar lo que empezaron y recuperar el material que entonces pendía abandonado entre las paredes de la cascada. Esta vez sí, el descenso se hizo con normalidad y consiguieron enmendar lo que hubieran de enmendar.

“Tras este suceso, nos enfrentábamos a un problema. Había que volver a intentar el descenso, con el fin de recuperar el material que tuvimos que abandonar en la cascada debido al cambio brusco de la meteorología.
(…)Así que decidimos darnos unos días y quedar para el  28 de agosto (…) En esta ocasión realizamos la aproximación hasta la cabecera del primer rapel de la cascada, (…) para poder acometer el descenso a primera  hora de la mañana antes de que empezase a soplar el viento.
(…) nos encontramos una tercera parte de la nieve que la vez anterior (…) tardamos una hora más en  bajar estas palas y descender las dos fajas,llegando a la cabecera del primer rapel a las seis y media de la tarde. Vivaqueamos bajo un bloque a la derecha orográfica del barranco donde pudimos descansar, esta vez con un tiempo formidable.

El sábado a las ocho de la mañana ya estamos equipando el primer rapel. Esta vez el caudal es apreciablemente inferior que en nuestro último intento, pero el viento vuelve a hacer de las suyas de vez en cuando, nutriéndonos de cubos de agua a granel (…)
Nada más llegar a la maldita repisa de la infamia, comprendimos cual había sido el problema. El nudo de empalme estaba atascado en una especie de embudo que hace la repisa mas abajo.
Alrededor de las doce nos encontramos los cuatro en la gran repisa con todas nuestras cuerdas y los  360 mts que dejamos en la pared ya recuperados. Una hora más tarde nos reunimos con Eva que nos espera con comida, bebida y otra espalda mas en el  fondo del circo. Circo que abandonamos con la fiel promesa de no volver en mucho tiempo.”


Continuará...



Fotografía y videos:

Mario Gastón
Jero García
Vicente Martínez
Joan Sabaté
David Bueno
Amancio Catala

Fuentes: 

www.barranquismo.org
www.barrabes.com
uecbarrancs.blogspot.com
www.tracalet.es

jueves, 16 de agosto de 2012

A fondo: Botas de expedición

Conocemos la oferta actual que existe en el mercado. Adidas, Five Ten, Bestard y… todo hay que decirlo, la marca blanca de Decathlon son las botas más difundidas para la práctica del barranquismo. Se ha hablado largo y tendido sobre sus virtudes y defectos, por lo que no voy a profundizar en ellos.

Sin embargo, si que quisiera centrarme en una faceta del barranquismo que por sus características, pueden exigirnos algo más. Es el caso de las exploraciones barranquistas donde ya adelanto que la marca Bestard con su modelo Canyon Guide ha demostrado que tiene una bota ideal para este tipo de actividades...  ¿alguien pensaba que no me iba a mojar?

Diferencia entre el barranquismo deportivo y el de exploración

Bueno, más o menos las diferencias saltan a la vista y no hay que ser un lince para comenzar a enumerarlas. Sin embargo, voy a centrarme en aquellas que afectan directamente a las prestaciones del calzado, que es el tema que nos ocupa.

Que duda cabe que cuando se inicia una exploración, el calzado debe permitirnos caminar por todo tipo de terreno (pastos, lapiaces, rocas…) y en todo tipo de condiciones (seco, mojado, barro…). Esta obviedad ya va a exigirnos tres prestaciones importantes: confort, estabilidad y resistencia.

Comfort

Entendemos por confort a la capacidad del calzado de ser cómodo en cualquier tipo de condición. Y las condiciones de una exploración pueden ser muy variables. Por un lado, en las aproximaciones agradeceremos poder sustituir el escarpin por un calcetin, ya que facilitará la transpiración y evitaremos la sudoración excesiva del pie, a la vez que aliviaremos el estrés térmico. Muchas jornadas de exploración pueden superar las 10 horas, por lo que no es una cuestión menor. Por otro lado, agradeceremos llegar a los últimos día de expedición con los pies libres de rozaduras y llagas.

Estabilidad

Las diferentes características del terreno que vamos a encontrar nos hacen decantarnos por un calzado tipo bota, con una buena sujección del tobillo y un sistema de ajuste de cordones que empiece desde la parte baja del empeine. Esto permitirá avanzar por cualquier tipo de terreno con una gran firmeza, evitando no sólo lesiones de tobillo, sino también la fatiga de otras articulaciones, como rodillas o caderas. En las pendientes descendentes, un buen ajuste permitirá mantener el pie en su lugar, evitando que deslice hacia el frontal y aprisione las puntas de los dedos. Todos conocemos lo incómodo y doloroso que puede ser este efecto en pendientes largas y pronunciadas. Además, en pendientes de gravas o terreno poco cohesionado, una bota con buena estabilidad nos permitirá progresar mediante canteo lateral. Por último, un buen acolchado interno, así como una suela capaz de amortiguar la pisada,  retrasará la fatiga general y castigará menos el tren inferior durante las bajadas.

Resistencia

Que duda cabe que cuando uno progresa por terreno accidentado y que muchas veces puede ser tan agresivo como un lapiaz, la selva o un campo de gravas, el calzado debe ofrecer una gran resistencia al desgaste. Este tema no es menor. Cuando vamos de expedición, tratamos de reducir al máximo el peso de nuestros equipajes. Disfrutar de un calzado que ofrezca garantías en las condiciones más extremas, no sólo nos ahorrará llevar unas pesadas botas de aproximación adicionales, sino que además, nos permitirá finalizar la expedición sin incidencias y sin merma de las prestaciones iniciales del calzado.

Sobre las prestaciones dentro del barranco

Alguien estará pensando que nos estamos olvidando de algo y es que después de todo ¡vamos a barranquear!
Así es. Hemos estado hablando continuamente de las aproximaciones, pero el barranquismo exige a nuestro calzado las mayores prestaciones que podamos imaginar. El agua es el disolvente universal y afecta sobremanera a los elementos textiles (sólo hay que ver cómo estropea nuestras cuerdas). Las costuras, las telas, los encolados, etc… van a tener que estudiarse a fondo para que el calzado soporte las condiciones extremas a las que las vamos a someter. Pero además, ¡queremos que agarren en mojado! No podemos ser más exigentes… y además, debemos serlo. La mayoría de los accidentes en barranquismo derivan de incidentes menores por tropiezos o resbalones. Además, muchas maniobras de flanqueos, saltos o destrepes dependen de la capacidad de agarre de nuestras botas. En definitiva, son un elemento fundamental que va a condicionar la seguridad de nuestra progresión.

La realidad de las necesidades

Durante una exploración, lo cierto es que vamos a pasar mucho más tiempo caminando por zonas periféricas y comprobando accesos y escapes que dentro del barranco. Haciendo unas estimaciones rápidas, podemos afirmar que entre el 70% y el 80% del tiempo lo vamos a dedicar a tareas de exploración y el restante, a tareas de descenso. Si lo comparamos por kms recorridos, el ratio puede alcanzar un 90-10.

El mercado: Quechua, Five Ten, Adidas, Bestard

Quechua

No hay más remedio que hablar de la gama más económica de las botas de montaña de esta marca y que está ampliamente difundida principalmente entre el barranquismo debutante.
Bota travesía Forclaz
Como bota de montaña, diríamos que cumple los requisitos mínimos (está pensada para eso). Buena sujección del pie, resistencia, confort… en su mínima expresión, por supuesto. Pero tienen un gran inconveniente: hay pocas botas que se adapten tan mal a un barranco. El motivo principal es la suela. Normalmente, ocurre como en los neumáticos: si queremos que agarren bien en seco y duren muchos kilómetros, lo suyo es que sea bastante dura. Pero ya sabemos que pasa cuando caen cuatro gotas… Estas botas consiguen tener un agarre muy aceptable en terreno seco. Pero en mojado son auténticas pastillas de jabón. La suela es dura y apenas drena el agua. No se adapta a las irregularidades superficiales por su baja plasticidad, por lo que cuando hay una lámina de agua, su sistema de agarre por adherencia desaparece. Incluso por terreno húmedo dificultan enormemente la progresión (por ejemplo, cuando pisamos un charco y después tenemos que ascender por una pared inclinada). Y cuando además nos estamos moviendo por terreno desconocido… directamente hay que descartarlas.

Five Ten

Mi experiencia personal me dice que jamás hay que ir de expedición con un solo par de Five Ten. La escasa fiabilidad que ha demostrado este calzado con el paso de los años invita a no jugarsela en un lugar remoto y sin un Decathlon cerano con un solo par de botas. Es más, en el año 2005, un servidor sufrió en sus propias carnes en una expedición a Madeira las consecuencias de lo que digo. En el último descenso (menos mal que era el último…), el 2 Chatons, la suela del pie izquierdo se desprendió completamente, lo que me obligó a terminar el descenso casi a la pata coja. Por fortuna, el barranco era bastante seco y no exigía grandes prestaciones al calzado.
Bota Five Ten Canyoner S.A.R. Reforzada (¿?)

El principal problema que tiene esta marca es su escasa fiabilidad, pero no es el único. Además, se trata de una bota pensada única y exclusivamente para el interior del barranco, con escarpines. Las consecuencias de combinar este calzado con unos calcetines en las aproximaciones son muy desagradables: más tarde que temprano salen llagas en la parte alta del talón, una herida que no se nos curará hasta que termine la expedición.

Pero tampoco podemos olvidarnos del desgaste prematuro que sufren estas botas cuando se utilizan en seco. No sólo por el riesgo de rotura, sino también porque la suela (que tiene un agarre excepcional en mojado) va desgastándose de forma acelerada durante las aproximaciones.

Además, su sistema de ajuste (dos correas) deja mucho que desear, especialmente en las pendientes descendentes donde el pie choca contra la punta del calzado, algo que termina siendo sumamente desagradable.

Por el contrario, dentro de un descenso son unas pura raza, las Michael Phelps de los cañones o las Usain Bolt de las pistas. Pero en este tipo de expediciones no vamos precisamente a batir una marca ¿verdad?

Adidas

Adidas Outdoor Canyoning Boot

No puedo hablar sobre este modelo ya que no lo he probado personalmente y, salvo que me caiga un par gratuito directamente al bolsillo o me toque la lotería, no lo haré (c’est la vie). Simplemente comentar que ha sido testada y desarrollada dentro del entorno del barranquismo suizo. No drenan el agua para conseguir mayor calidez en el pie… así que no me la imagino muy cómoda tras cinco horas de aproximación durante una expedición tropical.

Bestard

Esta bota la he podido probar en diferentes expediciones barranquistas en Suiza, Perú, Pirineo, etc…  así como en diferentes expediciones espeleológicas. Se resume en que es una bota de montaña, pero con materiales textiles y con una suela que se adapta perfectamente al barranco.
Bestard Canyon Guide. Descansando tras una larga jornada de exploración en Perú.

Bestard ha desarrollado una bota de cañones a partir de un patrón basado en la montaña, su especialidad. Frente a sus directos competidores (Five Ten, Adidas, Quechua…) es el único fabricante que sabe de que habla cuando hablamos de montaña y condiciones extremas. Así pues, el resultado final es una bota de montaña, con un acolchado algo inferior al de sus modelos montañeros (Hidro-Mesh), pero aceptable. Se puede utilizar perfectamente con un calcetín gordo o con dos finos. El material textil exterior (H2O Microtech y Cordura / Rubber Pro) está diseñado para drenar el agua, lo que facilita a su vez la transpiración del pie (aunque puede que en origen fuera al revés, que su capacidad de transpiración sea la que permita drenar correctamente el agua). No obstante, en charcos y lodazales, el agua penetrará sin remedio.

Una lengüeta generosa facilita el ajuste y el confort articular durante la progresión. Su sistema tradicional de cordones permite una firme sujeción del pie y del tobillo. La caña además es lo suficientemente alta como para proteger esta articulación de gestos incontrolados, algo muy importante en exploración, ya que solemos progresar con cargas a la espalda que rozan los 25-30 kg, que aumentan el riesgo de torcedura y los desequilibrios. La consistente carcasa nos protegerá además de las irregularidades del terreno, dentro y fuera del cañón.
Las botas demostraron sus virtudes en todo tipo de terreno, aunque el barro no es su punto fuerte.
El conjunto de suela y espuma amortiguadora (Vibram Best Idrogrip + Eva) permite absorver gran parte de las irregularidades del terreno, además de aliviar las articulaciones del tren inferior durante las bajadas. En terreno mojado, las prestaciones de la suela vibram son más que aceptables, con un buen agarre aunque a cierta distancia de las pura raza de Five Ten. Sin embargo, hay un equilibrio entre desgaste y agarre que permite hacer un uso de la bota en todo tipo de terreno sin tener que lamentar un desgaste prematuro. Podremos disfrutar de las aproximaciones sin ningún tipo de remordimiento.
También sobre agresivos lapiaces han demostrado una gran fortaleza.

Además, la polaina que ofrece Bestard, diseñada en origen para evitar la entrada de arenilla durante el descenso, sirve a su vez para evitar la entrada de maleza y vegetación espinosa por el cuello de la bota, algo que en expediciones tropicales es muy apreciado.
En actividades espeleológicas son una de las pocas opciones que aguantan el tipo.
La última gran ventaja de Bestard no está en su diseño, sino en la localización de su fábrica: se trata de un producto español, algo que en los tiempos que corren deberíamos valorar enormemente.

Pero no todo va a ser bueno. 

Bestard,  a pesar de ofrecer en estos momentos la mejor bota de expediciones barranquistas-espeleólogicas, a gran distacia de sus competidores, todavía tiene elementos que mejorar.

Por un lado, el sistema de válvulas, que facilita el drenaje del agua acumulada en la plantilla, suele saltar con demasiada facilidad. No es extraño que una de las cuatro válvulas termine por desaparecer, permitiendo de esta manera la entrada de gravilla al interior. Aunque no es un problema mayor ni ocurre en todas las unidades, cuando uno apuesta por un calzado a prueba de bombas, puede sentir cierta decepción con estos detalles.

Por otro lado, el sistema de cordones, que entiendo que es todo un acierto, pero que tiene un punto débil a largo plazo por un problema de oxidación en el que ya están trabajando. Las anillas inferiores terminan por perder el lacado y pueden presentar síntomas de oxidación generando un mayor desgaste del cordón en esa zona que puede terminar por romper. No hay que alarmarse: si esto ocurre, sólo hay que atar el cordón por la zona rota y ya en casa, sustituirlo por uno de los respuestos que el fabricante ya incorpora en sus unidades.

En cuanto a la suela, presenta muy buen agarre en seco y en mojado, pero en barros y lodos pierde la batalla. El dibujo de la suela y el tamaño de los tacos es reducido, lo que hace que se colapse en cuanto pisamos una lamina de barro, perdiendo gran capacidad adherente. Este problema cobra especial importancia en las actividades espeleológicas, donde la bota ha demostrado tener unas aptitudes excepcionales y ha sido uno de los escenarios de prueba durante la fase de diseño. Al final todo se traduce en una progresión más inestable sólo hasta que termina el barro, ya que al no acumular tampoco gran cantidad del mismo (no hay riesgo de formación de zuecos ni espesas suelas) se libera en seguida una vez recuperamos el camino seco.
Los restos de arenilla apenas afectan a los encolados y costuras. Por contra los cordones suelen terminar rompiendo por las hebillas inferiores, debido a un problema de oxidación.

Y hasta aquí llega el análisis de las botas de expedición, un mercado reducido en principio para lo que es el barranquismo, pero que también abre un abanico de posibilidades para los espeleólogos que se encuentran explorando en los lugares más remotos del planeta.
La configuración de bota de montaña dota a la Canyon Guide de gran polivalencia en todo tipo de terreno, incluso cuando el hielo forma parte del recorrido.
Pero ninguna bota es indestructible. Canyon Guide con aproximadamente un año de duración. La polivalencia del calzado aumenta la intensividad del uso en un mayor abanico de disciplinas. Este es el resultado de un uso intensivo en el que cabe destacar una expedición a la cordillera del Himalaya para abrir cañones y las campañas de exploración espeleológica en el pirineo. La suela también presentaba un desgaste considerable, con lo que se confirma un desgaste uniforme del conjunto. Por cierto, la bota es de mujer...

En el próximo “A fondo”: Las posibilidades del Lavacore.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Explorando nuevos mundos y nuevas posibilidades

El mundo del barranquismo ha evolucionado desde su nacimiento hasta nuestros días de una forma tan rápida y drástica, que podríamos decir que no sólo ha alcanzado su etapa de madurez, sino que parece haber iniciado ya su declive. No por el número de practicantes, que es evidente que aumenta año tras año, sino por aspectos puramente cualitativos. Cada vez se echa más en falta los valores éticos y los principios inamovibles que los pioneros sembraron con sus descensos.

En cierto modo es entendible. Los primeros disfrutaron de la oportunidad de abrir. La repetición de descensos estaba fuera de su abanico de posibilidades. Ni se lo planteaban.

Los que ya nos hemos encontrado el territorio explorado y equipado, disfrutamos de las primeras integrales, de mayores caudales y de reseñar con más detalle barrancos que permanecían olvidados y que ahora forman parte de los descensos más emblemáticos.

Pero... ¿y ahora qué?

Sí, parece que en España ya no queda nada por hacer, salvo disfrutar de la calidad y variedad del amplio surtido de descensos reseñados en nuestro país. No es poco...

Pero somos un colectivo ambicioso. Todos queremos destacar de alguna manera sobre los demás... y cuando ya no queda nada por hacer es cuando se hacen fuerte nuevas propuestas "deportivas" que trazan una linea roja entre dos formas diferentes de entender el deporte. La reequipaciones particulares, las competiciones, los cronodescensos... El barranco dispuesto cada vez más al servicio de los intereses del barranquista... sean los que sean.

En esta página se tratará de abordar de forma más profunda y desde una visión personal lo que es la verdadera esencia del barranquismo, aquella que impulsó a los pioneros a descubrir el interior de nuestros cañones: la exploración. Tenemos todo un planeta por descubrir. El barranquismo se convierte en una herramienta al servicio del deportista, pero también del propio barranco. El descubrimiento de nuevos entornos naturales es la mejor arma para combatir sus amenazas. Convertirlos en si mismos en un patrimonio digno de protección permitirá reducir sus actuales usos como desagües o la deforestación intensiva que acecha al entorno de sus cuencas.

Así empieza esta página, blog o como querais llamarla. Trataré de hablar sobre el barranquismo, sobre las grandes actividades que se están llevándo a cabo, sobre las propuestas y nuevos materiales, sobre los fabricantes. En definitiva, cualquier tema que esté relacionado con la disciplina y tenga suficiente interés para el barranquismo. Siempre desde un punto de vista independiente.

Esta página no busca ser amiga de nadie. Sólo trata de ser fiel a los principios que desde hace años me guían como deportista. Así que, bienvenidos a esta humilde morada.

Un saludo