domingo, 1 de septiembre de 2013

Video Sucusbamba


Aquí dejo un pequeño vídeo sobre la odisea del Sucusbamba. Está en camino un video documental más extenso que esperamos pueda proyectarse en breve.


jueves, 29 de agosto de 2013

Sucusbamba



Aquí dejo este relato del descenso del Sucusbamba que escribí pocos días después de regresar de Perú, todavía con emociones y recuerdos frescos. Espero que lo disfruteis.

"Dos componentes de la expedición (Nitu y Ceci) permanecían ingresados en Lima hace un par de días, a la espera de diagnóstico por fuertes fiebres e intensos dolores articulares. Pero hoy por fin están los dos en casa mejorando poco a poco, cerca de los suyos que es la mejor receta para cualquier mal. Por ello es ahora cuando de verdad termina nuestra aventura en Perú y cuando podemos contar una historia con final feliz compuesta a su vez por otras tantas que han llenado cada día de nuestra expedición con emociones, miedos, incertidumbres y grandes aventuras. Momentos que han colmado nuestra retina de paisajes vírgenes y lugares fascinantes descubiertos por primera vez al ser humano y que forman parte ya de nuestras vidas.


Explorar en un país tan lejano, en una aldea tan remota y entre quebradas inaccesibles y desconocidas es siempre una odisea. A la falta de información hay que sumarle el hecho de que el barranquismo es una fórmula deportiva totalmente nueva en Perú. Además, no hay helicópteros de rescate, ni ambulancias, ni equipos especiales a los que acudir cuando uno se encuentra en apuros. Por eso la exploración se convierte en una aventura, por mucho que nos empeñemos en evitarlo.

Recuerdo cuando todavía en España comentamos la posibilidad de hacer este descenso; “nos han pedido que le echemos un ojo, por si es interesante abrir una ruta para turistas”. Y esa es la concepción que teníamos del barranco, un descenso sencillo, vistoso en algunos tramos, pero de escaso interés deportivo en su conjunto y casi seco, con algún rápel para darle algo de aventura. Lo que sí llamó nuestra atención fue su longitud: cerca de 7 kilómetros estimados sobre la cartografía.

Vistas de los inicios
del Cañón
Por la mañana bien temprano, salimos en un taxi hacia Lamud, donde llegamos al amanecer. Ya desde la pista de acceso nos encontramos con la primera sorpresa. El supuesto barranco seco resulta ser un caudaloso río de montaña que transcurre con moderada tranquilidad sobre un cauce abierto y de grandes dimensiones. Aguas arriba las montañas se levantan formando una gigantesca cuenca de recepción.
Pinturas y tallados que encontramos
 durante el acceso

Tras pagar lo acordado al taxista, decidimos seguir por la pista, ahora convertida en un camino muy marcado que se adentra hacia el interior del cañón. El camino se transforma en una senda en la cual encontramos un curioso rincón con pinturas y símbolos tallados en la pared de dudosa autenticidad…


La senda se fue volviendo cada vez más
tupida obligando a abrir paso
 a machetazos.
La senda se va perdiendo por momentos. En los tramos más cerrados, desenfundamos el machete para abrirnos camino, encontrando casi siempre continuidad. Aunque nadie comenta nada, algunos pensamos que la senda bordea el barranco y seguramente termine cerca de la desembocadura, donde existen unas ruinas Chachapoyas a las que sólo puede accederse por el interior. Con ese convencimiento continuamos abriendo camino en la cada vez más tupida selva amazónica.
Paso aéreo conformado por unos
troncos inestables.
La senda se difumina entre la espesa vegetación y nos tenemos que separar en varias ocasiones para buscar el camino. Hay pasajes sorprendentes, en los que troncos de apenas 10 cm de diámetro sirven de puente para salvar pasos enriscados que superan los 20 metros de altura.
Superando alguno de los tramos
más expuestos
Tras cerca de 5 horas abriéndonos paso entre la exhuberante vegetación, llegamos a un punto muerto. La traza desaparece y la vertiente se vuelve abrupta e intransitable. No hay indicios de que la senda tenga continuidad más adelante. Seguir abriendo trocha, además de agotarnos, ralentiza mucho el avance, por lo que optamos por bajar al río y seguir por un margen del cauce, ya que su amplitud permite superar los tramos de agua con bastante facilidad.

Vista general del cañón de Sucusbamba, cuando todavía seguíamos la senda.

La senda nos cierra finalmente y nos
obliga a bajar al cauce
Por momentos avanzamos con más rapidez que por la selva, lo que nos anima bastante después de la intensa lucha librada contra la vegetación. Además, el día es especialmente cálido y caminar cerca del agua nos refresca. Vamos saltando de piedra en piedra tratando de esquivar las corrientes. Llegamos a un tramo del barranco donde las marmitas comienza a cortar el paso, haciéndonos perder mucho tiempo en rodeos y cruces. Cansados de esquivar el agua, decidimos ponernos los petos del neopreno que “por si acaso” hemos traído y así avanzar directamente por el cauce.
Bajando al cauce del
Sucusbamba
La configuración del barranco va cambiando con cada curva. La idea original que teníamos por la información cartográfica era de un descenso de unos 7 km y 600 mts de desnivel, es decir, un perfil bastante plano. Pero la cota de entrada ha sido unos 200 metros superior y durante todo lo que llevamos, apenas hemos descendido un centenar de metros. Eso significa que el perfil que resta está adquiriendo pendiente y la probabilidad de encontrar cascadas y resaltes aumenta. Sin embargo, a lo largo de todo el descenso apenas hemos observado signos de encajamiento o resaltes importantes, por lo que inconscientemente vemos esa posibilidad algo remota.
En las inmediaciones del
cañón, sorteando las aguas
del cauce.
De pronto, el cañón se desfonda en una gran vertical. Las paredes del barranco desaparecen en el horizonte, donde todavía flotan las siluetas de las montañas que nos rodean. Mientras, una chimenea de agua pulverizada asciende desafiante.

Nos asomamos con paso tibio para descubrir lo que nos aguarda. Una estruendosa cascada de unos 25 metros, aderezada con rabiosa espuma y un angosto pasaje. Es algo con lo que contábamos después de todo, por lo que llevamos cuerdas suficientemente largas y material para instalar, así que lejos de contrariarnos, nos ponemos manos a la obra para superar esta primera vertical.

Cabecera de la primera cascada
La salida es sobre una cornisa, por lo que hacemos un rápel de aproximación para montar una reunión sobre la vertical. Tras bajar unos 20 metros, alcanzamos una repisa plana que más bien parece un balcón donde observar el espectáculo. A la izquierda, el agua del cañón se precipita sobre un pasillo de 5 metros de profundidad y 3 metros de anchura. Tras un súbito viraje a la derecha, el agua rompe en una curva tras superar un resalte de un par de metros, formando un marcado drossage a izquierdas.

Superando el primer rápel del cañón
Valoramos las diferentes posibilidades. Una pasa por cambiar de margen, algo difícil dada la distancia que nos separa y el ángulo de la cuerda. Por la derecha vemos la opción de alcanzar una plataforma que se encuentra a dos metros sobre la corriente. La salida desde ahí parece más factible, así que mediante un pasamanos, nos desplazamos 10 metros hacia nuestra derecha. Desde este punto conseguimos descender con un rápel hasta dicha plataforma.

Pasamanos de acceso para alcanzar
una repisa inferior
Valoramos si saltar y así salvar el drossage mientras tratamos de mantener el equilibrio sobre este suelo tan resbaladizo. Pero la espuma no deja adivinar la profundidad y hay algún indicio de que no es mucha – el agua sale con mucha velocidad. Saltar supone asumir un riesgo que no nos podemos permitir, así que el primero desciende con cuerda hasta el drossage. Allí trata de hacer pie sin conseguirlo. La morfología del cañón, con alternacia de estratos duros y blandos, nos hace sospechar que la corriente irradia justo sobre el más horadado y puede generar un atrapamiento. Con el agua ya por la cintura y todavía colgado de la cuerda, el primero consigue reptar sobre un estrato lateral y avanzar hasta alcanzar la corriente de salida. Allí se pone de pie y confirma nuestras sospechas: el agua apenas le llega por la rodilla. Sin embargo, la zona del drossage sigue siendo de profundidad desconocida. El resto del grupo llega a su posición mediante rápeles guiados al cuerpo. Todos conseguimos salvar la corriente y satisfechos, miramos los relojes. ¡¡Hemos perdido casi dos horas!!
Superando el drossage mediante
un rapel guiado

El siguiente rápel, tras el
drossage
Por la altitud a la que estamos, es evidente que todavía nos queda mucho barranco por superar y empezamos a ponernos en situación. Son cerca de las 4 de la tarde y en un par de horas se habrá puesto el sol. Continuamos avanzando superando los escasos resaltes que encontramos, hasta que el agua vuelve a perderse en el horizonte. De nuevo, un gran salto de 25 metros corta el camino de forma súbita. Ya hemos empleado casi la mitad del material en superar la primera dificultad y comienza a preocuparnos la posibilidad de quedarnos sin instalaciones, así que tiramos con lo justo, haciendo reuniones sobre monopuntos de 8 mm. La cascada cae canalizando en una fuerte corriente de salida, formando una marcada contra en la marmita adyacente. El primero desciende hasta flotar sobre la espuma y va dejándose llevar por el impulso de la corriente hasta alzanzar una zona segura. El segundo repite la maniobra también sin problemas. El tercero, se dispone a hacer lo mismo, pero un desequilibrio hacia la derecha le deja atrapado en la contra. Pese a sus esfuerzos, no consigue salir y se mantiene a flote peleando contra una corriente que le lleva directamente a la cascada. Rápidamente, los compañeros que se encuentra en la recepción le lanzan el extremo de la cuerda para ayudarle. Las mochilas pesan un mundo y se convierten en auténticos lastres dentro del agua, pero conseguimos salvar esta nueva dificultad.

De nuevo se nos han escapado un par de horas y aunque nadie dice nada, cada uno va barajando diferentes opciones. Pero el barranco no da respiro y a los pocos metros, de nuevo el agua se precipita al vacío.

Apenas nos queda una hora de luz. La siguiente dificultad es un rápel de unos 20 metros de altura que termina en un pasillo en curva. No sabemos que nos espera más adelante, pero las probabilidades de que caiga la noche mientras superamos el paso son muy altas.
Junto a un fuego, calentando y
secándonos un poco,
Tras hacer un rápido balance, decidimos escapar por un torrente seco que hemos dejado atrás. Después de los primeros metros, la selva invade el cauce y machete en mano, continuamos abriendo camino y superando resaltes como podemos, encomendandonos a la seguridad que ofrecen las matas que sirven de presa y que poco a poco van astillando nuestras manos. Nos vamos turnando con el machete, mientras el torrente va mermando nuestras fuerzas y nuestra moral. Parece no tener fin. El ritmo que llevamos es muy lento y las penumbras del atardecer amenazan con neutralizar esta huida a la desesperada. Agotados por toda una jornada sin descanso, deshidratados y sin una gota de agua, desolados por la imagen que ofrece la ladera opuesta que se levanta como una muralla infranqueable y derrotados por un altímetro que no deja de dar malas noticias, hacemos balance.
Las botellas se acumulaban a lo
largo de las orillas, lo que da idea de
la dudosa potabilidad del agua

El escarpado terreno ni si quiera permite pasar una noche en condiciones. Apenas hay un rellano donde poner ambos pies. Es posible que además encontremos alguna pared que nos corte el ascenso, y aunque llegáramos a lo alto del cerro, no sabemos si allí habrá algún camino. Así que decidimos regresar al cauce. En las orillas es más fácil encontrar un lugar donde dormir. Al día siguiente seguiremos por el medio que mejor conocemos: el barranco.

Un vivac con mucho cariño
Entre todos nos ponemos a trabajar en el vivac. Mientras unos cortan cañas para preparar un lecho uniforme y aislado de la humedad, otros recogen leña seca para preparar un fuego. Hacemos inventario de lo que tenemos. 6 pastillas potabilizadoras, pastillas de encendido, frontales, mantas térmicas y algo de comida.

Para el que no ha visto las aguas del Sucusbamba, es fácil pensar que el problema del agua era menor. Pero el barranco es utilizado como desagüe de los pueblos que hay en cabecera. El agua es de color marrón y abundan los sedimentos propios de una cloaca. Sabemos de las puntas de crecida por las acumulaciones de botellas, chanclas y calzados diversos que abundan por las orillas ( a veces a varios metros de altura ) y es posible que una sóla gota de agua de este río contenga más bacterias que todo el mar Mediterráneo. La decisión de dar por suficiente el uso de las pastillas no ha sido una opción, sino una necesidad.


Casi todos conservamos la muda seca de la aproximación, aunque a alguno le ha entrado agua en la bolsa estanca. Ponemos a secar al fuego pantalones, calcetines, neoprenos… nuestras manos. Absortos por las llamas que nos devuelven la vida, hacemos racionamiento de la comida que queda. Afortunadamente es bastante ya que no hemos comido nada durante el día.
Por la mañana temprano, comentando
algunos aspectos del descenso
El ánimo del grupo no ha decaído en absoluto. Las bromas se suceden, así como los comentarios irónicos. Recordamos las mejores jugadas entre risas y nos sentimos afortunados de habernos acomodado de manera tan comfortable en mitad de la selva. Al fin y al cabo no nos falta de nada. Sabemos que no vamos a pasar la mejor noche de nuestras vidas, pero también que la oscuridad pasará mientras descansamos lo suficiente para seguir con el descenso por la mañana. Además tenemos unos sobres que le dan al agua color y sabor a fresa, lo que permite olvidarnos parcialmente de su oscuro origen.

Poco a poco, las llamas ceden terreno a las sombras y las sombras, a un nuevo día.

Por la mañana, el frío nos despierta temprano. Apenas despuntan las primeras luces del alba, pero algunos ya estamos de pie y preparando algo de fuego. Vamos amaneciendo con caras cansadas, pero complacidos de haber superado la noche. Poco a poco nos incorporamos para recoger, desayunar y recuperar la vitalidad que nos ha robado la noche.

Estamos justo en la cabecera de la última dificultad. Hoy toca un relevo en la punta de descenso, así que a modo de testigo, el primero cede su puesto al nuevo, haciendo traspaso de poderes mediante la cesión del taladro y el walkie… todo un honor.
Aproximándonos a la siguiente
dificultad
La cascada que tenemos que superar canaliza con fuerza por la izquierda para terminar cruzando de margen y morir en un acaudalado pasillo con final incierto. Optamos por seguir una línea a la izquierda que nos permite progresar con relativa facilidad hasta un rápel de unos 15 metros. Desde ahí alcanzamos el final del pasillo. Por fortuna, el pasaje se abre y da un pequeño respiro. Pero no tardamos mucho en dar con la siguiente dificultad. Una enorme rampa resbaladiza que se pierde río abajo dejando entreveer solamente un gran estruendo que pone los pelos de punta.

El cauce ocupa casi todo el ancho, dejando libre apenas un palmo de roca muy resbaladiza. Para poder avanzar asegurado es necesario instalar desde aquí mismo. Pero apenas nos quedan instalaciones, así que aprovechando la morfología estratificada de la pared, improvisamos un doble abalakok, ahorrando unos valiosos anclajes.

El primero comienza a descender hasta alcanzar un estrato inferior donde tiene mayor visión de la dificultad que se avecina. La cuerda ya no da más de sí y no tiene más remedio que consumir otro de los anclajes para dejarla libre. Nos comunica por radio que podemos avanzar hasta su posición, así que uno tras otro alcanzamos la nueva plataforma. Al asomarnos, descubrimos un panorama sorprendente. El agua cae a gran velocidad hasta estrellarse violentamente en un pasillo de casi 90º. La espuma borbotea diabólicamente en una virulenta olla hirviente… no está claro por donde meterle. El margen izquierdo presenta árboles y algunas posibilidades de descenso mediante naturales, lo que podría ahorrarnos instalaciones. Sin embargo hay que hacer un cruce de vena justo donde el agua canaliza con más fuerza y el ángulo de salida de la cuerda no facilita en nada la maniobra. Por el margen derecho vemos una posible vía alcanzando una plataforma que se encuentra junto al punto de mayor ambiente. Desde ahí vemos posible una escalada hacia una zona arbolada desde la que podemos sortear la dificultad. Finalmente nos decantamos por esto último.
Abalakov que improvisamos para salvar
una rampa resbaladiza
Añadimos una desviación aprovechando un puente de roca, que mejora el ángulo de descenso. De nuevo hay un relevo en la cabeza y el primero consigue alcanzar la repisa y superar una resbaladiza travesía. Un descuido le haría caer directamente en lo que ya hemos bautizado como “la trituradora”. Pero con un golpe de habilidad alcanza una zona más o menos estable. Desde ahí y gracias al prototipo de taladro ligero que llevamos, consigue colocar con una sóla mano una instalación a más de dos metros de altura que servirá para proteger la escalada.
La "trituradora"

Sin embargo hay un fallo en los walkies y el primero decide continuar en solitario. Aunque le decimos que espere, no conseguimos establecer comunicación. Vamos contemplando la escena absortos. Poco a poco, va ganado altura sobre la resbaladiza pared. Cuando parece que ya la tiene superada, vemos como comienza a dudar… en un momento dado, recula y regresa a su punto de partida, incapaz de superar el paso en solitario. Un compañero baja para formar una pequeña cordada, alcanzando su posición. Una vez juntos, asegurado y con las dos manos libres, el primero consigue superar el paso y alcanzar una zona segura, donde sobre unas raíces monta una reunión. El resto del grupo se coordina para recuperar las cuerdas y superar el paso. Uno a uno vamos superando esta extraordinaria dificultad, hasta reunirnos en un tramo donde el cauce se ensancha ampliamente dándonos un respiro.

Superando el paso de la "trituradora"
El barranco continua ahora ya sin grandes dificultades. Largos tramos de cauce abierto se van sucediendo entre pequeños resaltes y cascadas que conseguimos esquivar por los laterales. El sol comienza a hacerse sentir y pronto notamos como los trajes nos ahogan de calor. El barranco parece no tener fin.
Y tras las dificultades... premio!
Un chupa-chups que nos supo a gloria.
En un punto del descenso vemos unas surgencias donde rellenamos un par de botellas de agua. No obstante el oscuro color que tiene nos hace desconfiar de su origen, que es una cascada que hemos visto y que no sabemos donde nace. Pero ya no podemos potabilizar más agua, asi que hacemos valer otro sobre de fresa como si fuera el mejor de los purificantes…
Tramos de transición
Atravesamos un caos de bloques donde un tronco nos ofrece un idílico anclaje natural que hacemos servir para superar un rápel de unos 10 metros. Más adelante, salvamos otro resalte mediante un natural a un bloque.

Poco a poco vamos perdiendo cota y nos acercamos al final del descenso. Son las 14 horas. Llevamos desde las 5 peleando contra el barranco, la sed y las mochilas. Cansados y medio deshidratados, apenas cruzamos alguna palabra… hasta que escuchamos un grito a lo lejos. Es un grito triunfal… es el final del Sucusbamba.
Pequeños rápeles antes de la
confluencia con el Utcubamba
El cañón agoniza tras superar una zona de angostas paredes verticales, donde el viento sopla con fuerza mientras el agua se vuelve mansa ante la inminente confluencia con el río Uctubamba, de más de 20 metros de anchura. Aunque todavía queda cruzarlo, nos sentimos como si ya estuvieramos al otro lado. La odisea del Sucusbamba ha terminado.

Río arriba, encontramos un largo tramo de aguas tranquilas donde nos dejamos llevar por la corriente mientras conseguimos desplazarnos a la otra orilla, no sin esfuerzo. Atrás quedan los momentos de incertidumbe que todos nos hemos callado y las sombras de ese paso imposible que pudiera bloquear el descenso.
Las consecuencias de la
odisea

Las consecuencias de la odisea
Ya han pasado algunas semanas desde aquella aventura. Después, todavía descendimos Yumbilla (que requiere un capítulo aparte), Chinata y exploramos y topografiamos la Cueva de San Francisco (surgencia de Yumbilla). Pero el Sucusbamba, un barranco que no creo que repita nadie en la vida, ha dejado entre nosotros ese regusto dulce propio de las grandes vivencias. Y es que no hay nada como perderse en un barranco desconocido de un pais lejano, para encontrarse de nuevo…"

Fotografía: Grupo de Exploración Gocta
Más información: www.barrancosenperu.es

Foto del grupo, tras cruzar el Utcubamba 























miércoles, 26 de junio de 2013

Descenso de Barrancos: Técnicas Avanzadas

Por fin ve la luz esta obra en la que hemos estado trabajando durante dos años. Como coautor de la misma, no me corresponde a mi hacer crítica, pero sí quizás conviene decir algunas palabras sobre él, y más concretamente sobre el volumen de técnicas avanzadas, ya que su contenido está íntimamente ligado al barranquismo de exploración.


https://www.facebook.com/BarrancosAvanzadas


Para comenzar diré que la obra completa consta de dos volúmenes y que el nombre de ésta (técnicas avanzadas) es como contraposición a la denominación del primer volumen (técnica básica). Por eso quizás el nombre no transmite con exactitud el contenido del manual, ya que si bien aborda el barranquismo más puntero, lo hace desde un enfoque práctico. No hay técnicas raras ni excesivamente complejas y aunque ha sido tentador introducir muchas maniobras “kamikace” entendemos que no corresponde a un manual difundir un tipo de prácticas que suponen más un riesgo que una solución y que, de cualquier forma, pueden encontrarse fácilmente en una búsqueda del Google. Pero si que nos corresponde transmitir aquellas que pensamos que son seguras o pueden sacarnos de una situación comprometida sin sobrepasar un umbral de riesgo. Aunque también es verdad que quizás alguna se pasee por una delgada línea roja, aunque eso dependerá más del técnico que de la técnica. Casi todas las que en el manual se recogen han sido rescatadas de otros manuales (no sólo de barranquismo), por lo que si en algo contribuimos es a consolidar su práctica.  La gran novedad es la aplicación de ciertas maniobras a contextos como el barranquismo, modificando parte de su ejecución, mejorándola en algún caso y dándoles una utilidad dentro de nuestro medio y en los entornos que se abordan. Al final se trata de adaptar, recopilar y seleccionar un conocimiento que estaba disperso, para ofrecerlo de forma útil para todos.

A mi modo de entender, quizás sea el futuro volumen de técnica básica el que recoge la mayor carga técnica y el mayor número de maniobras. Por eso, a los fanáticos de los nudos, las técnicas y las maniobras os recomiendo que no menosprecieis tampoco dicha obra, cuando vea la luz en su día. Porque “básico” no hay que entenderlo como “sencillo”, sino como “esencial”. Y para los que participamos en la construcción de este manual, entendemos que es esencial conocer técnicas tan complejas como las que se enmarcan dentro del autosocorro.

Así pues el volumen de TA lo que hace es sobrevolar los pasajes más extremos del barranquismo y explicar que se cuece en estos entornos. Porque al final del camino, cuando nos movemos entre escenarios comprometidos, no van a ser los nudos ni las técnicas lo que (y permitirme la licencia)  nos salven el culo, sino el sentido común. Y el sentido común es una mezcla de inteligencia, experiencia y madurez. Aquí exponemos nuestra experiencia para que sea utilizada con esa inteligencia y con esa madurez. Hablamos de los riesgos, más que de cuerdas, y de circunstancias más que de materiales. Porque cuando cruzas la barrera del barranquismo que va más allá del deporte lúdico y ocioso y se convierte en reto deportivo, prima la actitud frente a la aptitud.

De cualquier forma, también se recogen conocimientos y fórmulas pioneras que se exponen en un manual por primera vez y suponen la base de un futuro saber hacer. Es por lo tanto, un conocimiento predestinado a quedar obsoleto a medio plazo, pero no por ello deja de ser útil hoy y ahora, cuando no hay otra cosa. Aún recuerdo aquellas guías de Edu Gómez en las que recomendaba unas zapatillas de lona para progresar. En su día, una recomendación pionera, aunque hoy esté obsoleta. Pero ya entonces sirvió para poner el enfoque sobre algo tan importante como el calzado.

Y no quisiera terminar este texto sin mencionar un par de cosas.

En primer lugar, el manual es fruto del colectivo y para el colectivo. Entre los dos volúmenes (la idea original era un único tomo) hemos participados alrededor de 11 autores (alguno, por voluntad propia, ha querido permanecer en la sombra). Cada uno además, ha tenido total libertad para consultar y tener sus colaboradores, por lo que ha sido una círculo abierto en el que han participado deportistas muy variados y que muchos conoceis. Y ha sido todo un reto poder organizarnos entre todos (este mérito sin duda es de Jose Ortega, que ha ejercido como autor y coordinador de la obra). Esto es importante a mi modo de entender, en una sociedad como la nuestra, predispuesta desde el minuto cero a criticar cualquier obra de autor. El barranquismo en España no está tan estructurado como en paises como Francia y hacer un manual federativo era una utopía. Así que creo que esto es lo más aproximado.

Por otro lado, estoy muy satisfecho del trabajo de documentación que se expone en la obra porque es fruto de experiencias pioneras de deportistas españoles. La documentación de los escenarios más extremos ha sido proporcionada por grupos nacionales que desde hace ya algunos años, están demostrando estar en primera línea de la disiplina a nivel mundial. Deberíamos estar orgullosos de ello y sacar pecho, pues creo que sin menospreciar el trabajo y los conocimientos de nuestros vecinos franceses, con este manual dejamos constancia de que los españoles, pese a tener un deporte desestructurado, carecer de apoyos institucionales o de patrocinios y gozar del desentendimiento generalizado de marcas y fabricantes nacionales (aprovecho para agradecer a Bestard, Tecnomar e Index que hayan decidido seguir un camino distinto), pese a todo ello, ahí estamos, bajando las cascadas más grandes del mundo, batiendo récords de envergadura y rompiendo fronteras, cifras y tópicos.


También aprovecho para agradecer. Agradecer a Vicente Martínez, mi mentor y mi iniciador en la espeleología, el descubrirme este mundo del que ya no puedo salir ni quiero. A Víctor Pardo, por disfrutar y padecer conmigo mil y una aventuras con la única finalidad de pasarlo bien (la portada del libro da fe de alguno de esos momentos). A Jero García, por acompañarme en las aventuras más duras que he vivido. A Fernando Caro y a Nitu, por haberme ofrecido la oportunidad de compartir (y cumplir)  nuestros sueños siempre con ese buen rollo y desde la humildad de los que somos eternos aprendices. A la banda de Proyecto Gocta y el equipo ECH, por lo que suponen para el barranquismo y para mi barranquismo. A mi Club, el CDE Tracalet, y a todos los que forman parte de él porque son mi familia deportiva desde hace 18 años. A Nacholas, a Jorge Rey, a las rubias y a todos los que en algún momento se cruzaron en mi camino haciendo mejor todavía este deporte.  Sé que me dejo a muchos, pero ya sabeis que soy despistado y que no lo hago con mala intención. A todos de verdad, mil gracias.

Por último, recordar que los autores hemos cedido los derechos a la Fundación de Felix Baltistan (http://www.baltistan.eu/?set_language=es ), una ONG que está cooperando y ayudando al desarrollo del valle de Hushe (Karakorum). Así los autores tenemos la satisfacción de contribuir a una buena causa y el lector también.

Por mi parte, espero que se disfrute de la obra y que resulte cuanto menos entretenida. La evolución del deporte es rápida, y a mi vuelta de Nepal habría cambiado muchas cosas en ciertos temas que me tocó abordar. Pero en el fondo eso significa que nuestro deporte sigue en evolución y con metas todavía por alcanzar. El manual no es más que una fotografía del barranquismo español en este momento. Y yo creo que salimos bastante bien.









domingo, 7 de abril de 2013

El comodín del fracaso



Apenas quedan tres días para coger ese avión que nos lleve hacia las montañas más altas del mundo. Tres días para vivir una aventura que seguramente no dejará indiferente a ninguno de los que en ella participamos.

No han sido pocas las veces que he reflexionado sobre este tipo de exploraciones. En este afán del ser humano de clasificar y definir, todavía no se muy bien qué lugar le corresponde a esta expedición. Si lo comparamos con el alpinismo, carecemos de ese vértice absoluto que pone fin a una ascensión, de esa cumbre bien definida y topográficamente cotada que cuantifica y magnifica nuestra actividad. Y buena prueba de ello es que a estas montañas tan emblemáticas que nos van a acompañar durante treinta días se las conoce comúnmente como los“ochomiles”.
Dentro del campo de la espeleología, también hay un punto claro y conciso que supone la meta de nuestra actividad, vertebrado en dos dimensiones: la profundidad y el desarrollo, siendo la primera el referente más usado. También aquí hablamos de un “menosmil” o, los más avezados, de un “menosdosmil”.

 Probando sistemas de vivacs para la expedición

Así pues, vemos que son los metros los que de una manera u otra miden nuestras hazañas. Cuanto más grande es el montonazo de metros, mayor la hazaña.

Sin embargo en el barranquismo, seguimos sin encontrar ese vértice único e inconfundible que de referencia a la actividad, ese puñado de metros que con solo sumarlos de una idea aproximada de cuan magna ha sido nuestra aventura. Y es que subir hasta una cumbre, sólo puede hacerse de una manera… día a día y paso a paso. Bajar hasta “menosmil” también supone un trabajo constante de progresión continua, compartiendo ambas actividades una premisa: no se puede abandonar el medio y continuar otro día sin que ello suponga volver a recorrer el camino desandado.

Sin embargo en barranquismo, un entorno donde primero hay que subir para después bajar, esto no siempre es así. Podemos recorrer parte de un cauce y a abandonarlo casi a nuestro antojo para retomarlo en otro momento y así, superar todo su recorrido sin despeinarnos. Son las ventajas de progresar por un medio abierto al cielo. Pero esto a su vez, hace perder a la actividad esa referencia, ese vértice, esa cumbre…

La tormenta nos da caza durante un entrenamiento

Este año nos hemos propuesto poner nombre a nuestro objetivo y recuperar esa filosofía de progresión del paso a paso, metro a metro, día a día. En nuestra exploración, hay tramos de 1000 metros de desnivel en donde desconocemos la existencia de escapes. Pero no nos importa demasiado. Hemos trabajado durante un año para ganar esa autonomía que nos permita superar largos tramos de cauce, durante varias jornadas y con total autonomía. Intentaremos que el estilo de la apertura sea auténtico y permita entender al exploración del cañón como la suma de un trabajo de varios días. Sin ningún paso atrás.

Y aquí es donde lanzo una reivindicación. Una vez recuperamos el estilo que permite poner nombre a nuestra aventura, es hora de poner en valor las dificultades añadidas de esta exploración, respecto a las de cualquier otra actividad.

La montaña y la espeleología, deportes con la virtud de no engañar en su objetivo alcanzado, se sirven por otro lado del comodín del fracaso. Siempre podemos renunciar. En la montaña, basta con dar media vuelta y regresar. En la espeleología, seguiremos el camino marcado por nuestras cuerdas… pero, ¿y en barranquismo? No es fácil fracasar en un medio donde no hay marcha atrás ni podemos tocar retirada cuando nos plazca. El compromiso de esta exploración radica sobretodo en la incapacidad de escapar una vez superada la primera dificultad… y digo yo que eso, algún valor debe tener.

 Probando la intendencia de la expedición



Pero no es lo único que vengo a reivindicar. También hay otros elementos sobre los que vale la pena reflexionar un instante. Y es que, en la exploración de un barranco en un pais remoto, no hay sherpas ni porteadores que puedan acompañarnos ni si quiera en parte del recorrido. No hay equipos avanzados que vayan instalando las dificultades del camino y permitan a la punta alcanzar su objetivo con las manos en los bolsillos. Todos y cada uno de los que nos aventuramos en este cañón y superamos la primera vertical seremos los mismo que salgamos por la confluencia en el río principal. No nos aprovecharemos del trabajo de expediciones de años anteriores, ni de instalaciones abandonadas, ni de las informaciones detalladas de amigos o equipos que ya lo intentaron antes. Ni si quiera nos han dicho cuál es la mejor época del año o cómo hay que hacer las cosas. Ni los prismáticos pueden darnos una idea de qué es lo que nos vamos a encontrar, desvelándose cada dificultad tan sólo un puñado de metros antes.

Probando los menús de expedición

En definitiva, aventura tras cada recodo, incertidumbre en cada cascada, emociones encontradas antes del problema y después de su solución. La exploración de cañones no es más que eso, un encuentro del barranquista consigo mismo, una filosofía que retrata a la vida en una metáfora natural de agua y roca, pero con analogías tan cercanas que la superación de cada problema es casi como una terapia para nuestra vida real. Somos muchos los que encontramos la paz y el equilibrio en la montaña…  los mismos que adictos a ella, la necesitamos para no caer en la locura de un mundo capaz de desquiciarte día a día y desahucio tras desahucio.


martes, 26 de febrero de 2013

ECH13: Manaslú



Este es el tercer año que el equipo ECH viaja hasta el macizo del Himalaya con una finalidad puramente exploratoria. El objetivo para 2013 es el resultado de una evolución basada en la experiencia que se ha adquirido en el país, tanto a la hora de hacer los preparativos y gestionar la intendencia necesaria, como en el trato con los guías locales y la transmisión del concepto de deporte a una cultura que desconoce todavía esta disciplina. Todo ello ha acercado al equipo a entender el potencial del macizo. Durante estos años han acumulado una importante experiencia en prospecciones y aperturas que han permitido adquirir un profundo conocimiento de los cañones y de sus particularidades. 



I+D+i

La experiencia que está aportando este tipo de expediciones, no sólo se traduce en un mejor conocimiento del medio y del funcionamiento de las exploraciones en lugares remotos. También ha implicado un extraordinario esfuerzo de investigación en materiales, técnicas y procedimientos que permitieran afrontar compromisos cada vez mayores en lugares donde las consecuencias de un error tiene difícil enmienda. Así pues, se diseñaron unos anclajes ultraligeros que fueron facilitados por la empresa INJUSA y que se encuentran en fase de estudio para su posible implantación a nivel deportivo. Con la colaboración de INDEX se hizo un testeo previo para comprobar la seguridad de estas instalaciones ligeras, que demostraron soportar cargas de hasta 40 KN.

También se desarrollaron unos taladros sumergibles y de gran autonomía que permitieron aligerar peso, ganar fiabilidad y conseguir la autonomía necesaria para culminar con éxito largas jornadas de apertura en medio acuático. Este año además, se podrán realizar reparaciones de estos elementos dentro del propio cañón, por lo que se portearán repuestos preadaptados y herramientas específicas.
También se incorporan nuevas combinaciones térmicas para conseguir polivalencia dentro y fuera del cañón. Neoprenos, trajes secos y también, las nuevas prendas de LAVACORE formarán parte de la vestimenta utilizada durante los días de exploración.
Para afrontar las pernoctas dentro del cañón, se han diseñado unas cubiertas especiales confeccionadas con ripstop ultraligero (utilizado en las telas de parapente). Ello permitirá instalar habitaculos de diferente magnitud en función de las características del terreno con capacidad para 8 personas, ya sea sobre el lecho del cauce o colgados en hamacas.
En último lugar y aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías, se han diseñado mapas específicos de la zona a escalas especiales (de hasta 1:14.000), ya que los que existen a nivel comercial no se adaptan a nuestras necesidades (1:110.000). 
 
 
Objetivos

Si bien se han planteado hasta ahora las exploraciones por zonas, buscando valles y cuencas prolíficas en cañones de calidad y envergadura, la próxima expedición plantea un salto cualitativo y cuantitativo. Esta vez la expedición se centrará en un reducido abanico de descensos pero con un potencial deportivo excepcional en nivel de encajamiento, desnivel y como consecuencia, en caudal. Las principales características buscadas en estos descensos son grandes desniveles (por encima de los 2.000 metros), carácter encajado en la mayor parte del recorrido y fuerte pendiente para asegurar continuidad e interés deportivo.
Como novedad, este año se tratará de afrontar el descenso en estilo alpino, mediante una combinación de vivacs y puntos de avituallamiento que permitan realizar una exploración integral del descenso. Se trata de un gran salto en las exploraciones realizadas hasta la fecha que va a exigir una nueva forma de entender la actividad, nuevas fórmulas de vivac y de trabajo en equipo.

Prospección y exploración
 
Para cumplir con los objetivos y además garantizar el éxito de las exploraciones, es necesario realizar un minucioso trabajo de prospección y reconocimiento. Las divisorias de aguas de estos descensos, y por lo tanto, los pasos de acceso al interior de su cuenca, pueden superar los 4.000 metros de altura. Además, sus caudales pueden ser muy sensibles a la temperatura (fenómenos de fusión) y a las lluvias. Por ello, el estudio debe centrarse en recopilar suficiente información que nos facilite conocer de primera mano el entorno del barranco y como desenvolvernos en él. También recopilar datos e información necesarios para la exploración como localización GPS de puntos de cabecera, escapes y puntos de rescate, creación de tracks para los trayectos de acceso y retorno del barranco, desnivel, orografía, envergadura,etc. Por último, conocer mediante la observación el régimen hidrológico y los fenómenos de deshielo que puedan hacer oscilar los caudales.

Este nuevo concepto de exploración obligó a replantear las fechas de la expedición (anteriormente centradas en el més de Octubre) y buscar aquellos periodos donde los barrancos presentaran caudales de estiaje. Hay que entender que cualquier cuenca que supere un desnivel de 2.000 metros puede acumular tal número de afluentes y aportes en los últimos tramos que podría imposibilitar la exploración de los pasajes finales. Por ello, las fechas elegidas han sido las del premonzón, entre los meses de abril y mayo.
 
Zona de exploración y cañones objetivos
En la búsqueda de barrancos de gran envergadura que aunaran las características mencionadas, destacaron sobre el terreno dos descensos del valle del Budhi Gandaki. Este valle se encuentra ubicado entre los macizos del Manaslu (8.156 metros), al Este y al Oeste de los Ganesh (de más de 7.000 metros).


Dobhan Khola


La cuenca vertiente de este descenso linda prácticamente con la cumbre del Pabhil (Ganesh IV, 7.140 mts) y los accesos son por collados que en su mayoría superan los 4.000 metros. Tiene un potencial de más de 2.500 metros de desnivel y un desarrollo que supera los 15 kilómetros. Su amplia cuenca asegura un régimen de fuerte caudal durante todo el año. La cercanía de cumbres altas hace que existan procesos de fusión sobretodo durante el premonzón, por lo que cambios en la temperatura pueden afectar directamente al volumen de agua que circula en su interior.

Samno Khola – Rumchet Khola

Aunque se trata del mismo descenso, la parte alta y la parte baja reciben denominaciones distintas. Este cañón se encuentra en una de las cuencas adyacentes al Dobhan Khola, lindando por el N-E con este último. Se trata de un descenso mucho más abrupto, que pese a poseer un desnivel similar, con un potencial de unos 2.200 metros de desnivel, tan sólo tiene un desarrollo estimado de unos 11 kilómetros. Su cuenca vertiente también alcanza cotas de 4000 metros, pero no se ve tan afectado por el deshielo. Sin embargo, no deja de ser una cuenca de increíbles proporciones donde cualquier cambio meteorológico puede afectar a su caudal.
El equipo humano
 
Para hacer frente a un proyecto de esta envergadura, ha sido necesario reunir a especialistas de la disciplina con profunda experiencia no sólo en el descenso de cañones, sino también en la apertura y exploración de barrancos fuera de nuestras fronteras.

Fernando Caro Antúnez (Coordinador de la expedición)
 
Instructor de la Escuela Aragonesa de Espeleología. Jefe de Equipo Internacional del Espeleosocorro Francés y Aragonés. Amplia experiencia en expediciones barranquistas en el Pirineo, Alpes, Grecia Central o Nepal, así como en exploraciones espeleológicas en sistemas de Aragón y Picos de Europa. Será la tercera expedición barranquista que coordina en el país.

Jose María Ponz Cruz
 
Instructor de la Escuela Aragonesa de Espeleología. Jefe de Equipo Internacional del Espeleosocorro Francés y Aragonés. Amplia experiencia en expediciones barranquistas en el Pirineo, Alpes, Grecia Central o Nepal, así como en exploraciones espeleológicas en sistemas de Aragón y Picos de Europa.

Ignacio Fernández de la Calle
 
Alpinista experimentado con incursiones en el Pirineo, Alpes y Marruecos. Compitió en el campeonato nacional de carreras de aventura y en carreras de montaña de media distancia. Amplia experiencia en expediciones barranquistas por todo el mundo. Participante del proyecto 26 barranco en 27 días en Isla Reunión. Primera Nacional del Trummelbach (Suiza).

Amanda Díaz Bergua

Monitora de Espeleología y Barrancos de la Federación Aragonesa de Espeleología. Amplia experiencia en expeciciones barranquistas por toda Europa y Nepal, así como campañas de exploración espeleológicas en punta en Pirineos. Miembro activo del equipo ECH en las dos expediciones anteriores. 

Francisco José Martínez Martínez
  
Espeleólogo y Barranquista experimentado. Excompetidor en los campeonatos nacionales de espeleología. Buceador Cedas 2 estrellas y escalador. Descensos y apertura de cañones de gran envergadura, dentro y fuera de España como la Gran Cascada de Gavarnie en dos ocasiones o la apertura del Balhu Khola (Nepal). Participante de la expedición ECH 2011, esta será su segunda expedición en el país.

Mario Gastón Chaves
 
Especialista en la Unidad de Brigadas de Emergencia de la G.V. Técnico deportivo en espeleología y descenso de cañones. Espeleosocorrista y socorrista acuático. Campañas de exploración espeleológica en Picos de Europa y Aragón. Expediciones barranquistas en Suiza, Italia, Francia, Portugal y Perú.  Entre sus actividades destaca la línea abierta en la Gran Cascada de Gavarnie, la primera nacional del Trummelbach o la apertura de la Cascada Yumbilla (5ª Mundial). Especialista en barranquismo invernal.
Jesús María Ayucar Chandia
 
Más de 20 años de experiencia en expediciones barranquistas por todo el mundo (Suiza, Eslovenia, Italia, Creta…), con dos incursiones a Isla Reunión en los descensos más comprometidos de la isla.  También participa desde 2011 en las exploraciones de que se han llevado en Nepal por el equipo ECH. Este será su segundo año en el macizo del Himalaya.
Rubén Acerete Halli 
 
Instructor de barrancos de la Federación Aragonesa de Montañismo. Experto barranquista con amplia experiencia en los descensos más técnicos y complejos de toda Europa. Especialista en formación de autorescate y aguas bravas de Rapelando.com. Kayakista experimentado y practicante asiduo de escalada y esquí de travesía.
Juan Carlos Lorenzo García 
 
Miembro del Espeleosocorro Aragonés. Experto barranquista y espeleólogo con expediciones de exploración en todo el mundo entre ellas la primera expedición internacional a Dominica en 1985. Varios años de experiencia en la organización y logística de expediciones al Himalaya. Miembro del equipo ECH y participante de la expedición en 2011.

Arturo Monteagudo Gil
 
Técnico Deportivo en espeleología y descenso de barrancos. Docente de la Escuela Aragonesa de Espeleología y Miembro del Espeleosocorro Aragonés. Miembro de la expedicion ECH`11 como Responsable Técnico y de material. Amplia experiencia en expediciones barranquistas por toda Europa (Fracia, Suiza, Italia,Eslovenia, etc). Responsable de Reequipamiento de la federacion aragonesa de Espeleologia.

Sanda Javares Artigues 
 
Licenciada en Medicina y Cirugía. Doctorada por el departamento de Cirugía de la Universidad del País Vasco. Máster CUEMUM en medicina de urgencias y rescates de montaña por la Universidad de Zaragoza. Instructora de primeros auxilios en lugares remotos WILLDERNESS. Practicante asidua de escalada, ciclismo, barranquismo, espeleología, alpinismo, esquí de travesía y triatlón.

Juan Miguel Moreno González 
 
Bombero. Especialista en intervención y rescate. Técnico deportivo en descenso de barrancos y monitor del Grup d'Investigacions, Recerques y Espeleología Sesrovires. Barranquista experimentado, ha realizado expediciones por todo el mundo. Desde 2010 lleva la dirección de las expediciones del Grupo de Exploraciones Gocta, con aperturas tan importantes como la Cascada Gocta o Yumbilla, en la amazonia peruana.

Vero
 
Montañera y barranquista. Miembro técnico del equipo ECH desde 2011 como tesorera y organización.


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